martes, 1 de diciembre de 2009

Gallardón recibe en México el XX Premio a la Excelencia Turística Miguel Alemán Valdés

MEXICO D.F., 27 (EUROPA PRESS)

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recibió hoy en la ciudad de México D.F. el XX Premio a la Excelencia Turística Miguel Alemán Valdés, que "enaltece la condición del turismo como actividad que atesora un inmenso potencial de prosperidad y bienestar para las sociedades, como ya comprendió aquel modernizador de México y pionero de su industria turística que fue don Miguel Alemán Valdés".

Así, el primer edil madrileño subrayó que "el turismo es un instrumento de modernización y progreso en el que los países se transfieren no sólo capital y tecnología sino, también, ideas y valores", y destacó el compromiso de la capital con esta actividad como "vehículo de desarrollo de las ciudades y las naciones".

A continuación, Gallardón recordó que Madrid es sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y que cada año alberga la segunda feria turística del mundo (Fitur), habiéndose afianzado ya como el primer destino turístico del país, además de ser una de las cinco ciudades más visitadas en Europa.

De hecho, el 14% del empleo en la ciudad se debe al turismo. A nivel nacional, España recibe 57 millones de turistas que generan más de 60.000 millones de dólares de ingresos, convirtiéndolo en el segundo país del mundo en este concepto y el tercero en llegadas. TURISMO Y ECONOMIA.

Desde el punto de vista económico, para Gallardón el turismo se clasifica como "una exportación de servicios que crea empleo y genera recursos a muchos niveles". "Si por una parte el turismo es la segunda mayor fuente de ingresos en las economías emergentes. también en las avanzadas sigue jugando un relevante papel, ya que supone la entrada directa de divisas y, junto con las remesas de los emigrantes, es en muchos países la única fuente de obtención de moneda extranjera para afrontar las importaciones", explicó.

En el concepto del turismo como exportación de servicios, el alcalde hizo hincapié en que éste "no sólo activa la cadena de valor que ya existía, sino que impulsa la aparición de nuevos eslabones". "Así, el turismo supone un incentivo para la reforma y la modernización, pues genera la demanda y los ingresos que permiten la aparición de nuevas infraestructuras de transporte, pero también de la actividad emprendedora, de sistemas financieros e iniciativa empresarial", apostilló.

Por otra parte, el alcalde también enumeró los riesgos de un turismo mal gestionado. Entre ellos, una actividad turística sin vínculo con la población e infraestructuras insuficientes, generando un sector ajeno a la economía local.

"La estacionalidad es otro factor de riesgo: apostar por una industria sin demanda durante meses es perjudicial y hay que planificar una estrategia de desarrollo turístico para que los gestores diversifiquen la oferta para evitar que se reduzcan los efectos de contagio positivo sobre el conjunto del sistema productivo", constató.

El alcalde añadió otro riesgo, "el abandono de industrias locales tradicionales" orientando todo hacia el turista "con lo que la población local queda sin alternativa", y mencionó el daño medioambiental por el uso inapropiado y excesivo de los recursos, "así como la transmisión de valores y conductas negativas, como el caso del turismo sexual".

"En el caso de Madrid, tratamos de evitar la estacionalidad, multiplicando los atractivos de nuestra oferta cultural, gastronómica, de negocios y compras, etcétera", destacó. TURISMO SOSTENIBLE.

Asimismo, Gallardón hizo hincapié en que el concepto más importante que ciudadanos, empresas y gobiernos deben tener en cuenta a la hora de calibrar y gestionar los riesgos es el de turismo sostenible. Un concepto "que no está vacío", afirmó, "pues plantea cómo hacer que los habitantes de los países que más lo necesitan reciban las ventajas que el turismo reporta sin poner en peligro su entorno".

El alcalde puso como ejemplo el denominado ecoturismo, "diseñado de modo que cuente con las comunidades locales tanto en su estrategia como en el reparto de los beneficios".

"El turismo debe basarse en el respeto por la cultura y las tradiciones locales, sin entender este respeto como aislamiento, como separación de lo local y lo foráneo. Un turismo sostenible implica un equilibrio cultural, social y económico entre los que visitan y los que reciben, los que demandan y los que proporcionan", concluyó.

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